La Sal en la Alimentación

 

La sal es el condimento más antiguo que utilizó el hombre y a través de su  uso podemos conocer cómo se fue desarrollando su vida.

En los orígenes del hombre la sal fue utilizada como conservante natural de los alimentos dado que no existía la energía eléctrica.

Los asentamientos humanos se daban en zonas cercanas a depósitos de sal y así se fueron creando rutas para su distribución. En Roma se crea una ruta específica para transportar la sal. Esto llega inclusive a generar guerras para controlar este mercado.

La sal pasó  a tener valor de moneda de cambio. De ahí proviene el término “salario”. Los trabajadores romanos, sobre todo los legionarios recibían una cantidad de sal para poder conservar sus alimentos.

Y así a lo largo de la historia la sal pasa de ser un conservante a convertirse en un condimento muy preciado. Y del mismo modo que el avance de tecnológico produjo cambios en la humanidad, algunos positivos y otros no tanto, esa maravillosa sal pura pasó a transformarse en la refinada sal actual, lamentable tan difundida.

La sal en si misma no es mala. Goza de mala fama por el uso y abuso que se ha realizado de la misma.

La sal es un mineral de origen rocoso. Se obtiene por la evaporación de aguas marinas o bien de extracción minera de las salinas (la roca que le da origen se llama “halita”).

El componente principal de la sal es el sodio. Y éste en nuestro organismo es el encargado de regular el contenido de agua en los tejidos. Interviene en la  transmisión  del  impulso nervioso, permitiendo la contracción muscular.

El sodio es uno de los macroelementos que nuestro organismo precisa, pero en su justa cantidad.

Cuando el hombre descubre que puede modificar los alimentos comienza a refinarlos y esto ocurrió también con la sal. De la genuina sal marina pasó a transformarse en la sal fina de mesa corrediza.

La Sal Marina se obtiene por  evaporación ya sea de aguas salinas o de salinas propiamente dichas. Esta sal además de sodio contiene ( cloruro sódico) otros oligoelementos Calcio, Magnesio y Manganeso. Es una sal húmeda que tiende a aglutinarse. De ahí que la industria la refina, la extrae los minerales que contiene, reduciéndola sólo a sodio, le quita la humedad y la adiciona aditivos que la hacen corrediza y a veces yodo que falta en ciertas zonas de la tierra. Se transforma así en un producto desequilibrado, ya que pierde minerales preciosos y la Madre Naturaleza nos da todo en su justo punto de equilibrio.

Las sales chilenas tienen mayor contenido de yodo que las argentinas.

Además de las sales mencionadas tenemos también la Sal Rosada que procede de los Plegamientos Andinos o bien del Himalaya. Esta sal proviene de evaporaciones ocurridas hace unos 2500 millones de años. Estas rocas han captado la energía fotónica del Sol y han pasado por presiones telúricas que las sometieron a plegamientos en cadena. Esto ha dejado impreso un patrón genético especial que le confiere sus características. La sal de roca se encuentra en brillantes venas blanquecinas o rosáceas.

¿Qué beneficios brinda el consumo de Sal Rosada?

-Más allá de sodio tiene unos 84 minerales biológicamente activos y fácilmente asimilables por las células.

-Esto aumenta el sistema inmuno-defensivo.

-Mantiene el adecuado del PH de la sangre.

-Equilibra los fluidos internos.

-Limpia el organismo de sustancias tóxicas.

-Favorece la absorción de los nutrientes de los alimentos

-Inversamente a la sal común, no produce retención de líquidos, sino que favorece su drenaje.

-Por lo cual consumida en justa cantidad, no aumenta la presión arterial.

-Disminuye el deseo de comer dulces.

-No inhibe absorción de calcio, por el contrario lo aporta. Al igual que contiene hierro asimilable.

Más allá de los beneficios nutricionales, así como limpia por dentro también lo hace a nivel energético.

Es ideal para limpiar los ambientes, piedras, etc., así como para Pediluvios (Baños de Pies) o Baños de Inmersión. Depura y relaja.

Esta sal se presenta en forma de rocas de diferentes tamaños, por lo cual sugiero utilizarla diluida en agua.

Colocar 250 grs. de sal rosada en un frasco de vidrio con un litro de agua de filtro o previamente hervida. Dejar reposar 24 hs en un sitio fresco. Se obtiene así una salmuera.

Los cristales que quedan sin disolver indican que la solución salina ya está saturada. Por lo cual se procede a colarla utilizando un liencillo. Se conserva en un frasco de vidrio preferentemente color caramelo.

No agitar la preparación ni revolver con utensilios metálicos.

Si sobran cristales se vuelve a colocar agua y se procede del mismo modo. Esto se puede hacer unas dos veces más.

Consumir como máximo en el día 3 cucharaditas tamaño té. Las personas hipertensas comenzar primero por una cucharadita, observar su tolerancia e ir aumentando la cantidad lentamente.

Existen además Lámparas de Sal Rosada cuya función es equilibrar las cargas eléctricas de  los ambientes. Tanto por los artefactos eléctricos, electrónicos como por las personas, en los espacios abundan los iones positivos. Su exceso produce estrés, insomnio, migrañas, agotamiento, hipertensión, depresión y agrava cuadros como alergias, asma, etc.

Una mayor cantidad de iones negativos que es lo que emite la lámpara, mejora el ambiente, elimina las partículas en suspensión en el aire (polvo, ácaros, bacterias) y favorece el relax, la secreción de melatonina por lo cual mejora el sueño y la calidad de vida en general.

La Lámpara de Sal Rosada es un ionizador natural. Esta fuente de luz calienta la sal creando así­ un ambiente interior equilibrado semejante al del mar o la montaña.

Además existen en el mercado sales modificadas químicamente a las cuales se les baja el contenido en sodio. Otras sales que se hacen en base a potasio y luego se saborizan.

Conclusión: recurrir siempre a lo que nos brinda generosamente la Madre Naturaleza.

El secreto reside en el justo punto de equilibrio.